40 rivales de IA, desde un principiante absoluto hasta un maestro, cada uno con nombre, país, temperamento y estilo de juego. Elige el que corresponda a tu nivel, pulsa Jugar y la partida se abre en tu navegador: nada que instalar, sin cuenta. Todos funcionan con Pikafish, el motor de xiangqi de código abierto más fuerte, frenado a propósito para jugar como un humano de esa fuerza y no como una máquina.
Cómo se calibran los bots
Un motor a plena potencia es imbatible y, peor aún, aburrido: nunca comete errores, así que nunca tienes nada que castigar. Nuestros bots siguen el enfoque que popularizó Lichess. Se le piden a Pikafish varias jugadas candidatas a la vez, cada una se puntúa frente a una pérdida media de centipeones objetivo —cuánto peor que la mejor jugada puede jugar el bot— y la jugada se elige de esa lista con un sesgo que depende del nivel buscado. Un bot del nivel de descubrimiento juega sin problema la cuarta mejor jugada; uno del nivel de maestro casi siempre encuentra la primera. El temperamento reordena luego esa lista antes del sorteo: un bot agresivo adelanta las candidatas más cercanas a la mejor jugada del motor; uno defensivo penaliza cada candidata según los centipeones que cede, de modo que pasan delante las jugadas que menos pierden; uno táctico deja el orden intacto, lo que le da el abanico más amplio de los tres. Es una inclinación, no una regla: en los niveles más bajos, donde el sorteo sigue muy abierto, apenas se nota; cuanto más alto el nivel, más decide ese orden la jugada, y menos se parecen dos bots del mismo nivel. Los pocos bots que se quedan con una sola candidata no tienen lista que sortear: juegan la jugada que su búsqueda pone en primer lugar, y solo la profundidad de esa búsqueda fija su fuerza. Los niveles se verifican después con torneos automatizados.
¿Contra qué bot jugar primero?
Si acabas de aprender las reglas, empieza por el nivel de descubrimiento: esos bots cometen errores de verdad, dejan piezas colgando y te permiten practicar los patrones de mate sin presión. En cuanto venzas a uno, se abre el nivel de aprendiz. Una buena regla: juega contra el bot al que ganas la mitad de las veces; ganar siempre no enseña nada y perder siempre desanima. Los jugadores con experiencia suelen encontrar su nivel en torno al nivel de competidor; el nivel de maestro y las figuras históricas están ahí para cuando quieras una lucha de verdad. Tu progreso se guarda bot por bot, así que puedes retomar una partida sin terminar.
¿Necesito cuenta o descarga?
No hace falta cuenta ni instalar nada. Los 40 bots son gratis y se juegan en el navegador; la única descarga es la del motor, de unos 50 MB, que tu navegador baja una vez —en tu primera partida o en tu primer clic con el ratón en la zona de juego de un bot desbloqueado— y luego conserva, así que las partidas siguientes empiezan sin volver a descargarlo. La partida sin terminar de un invitado se guarda en el navegador y se reanuda en la siguiente visita; una cuenta conserva el progreso entre dispositivos y abre el juego en línea.
Pikafish, el motor detrás de cada rival
Pikafish es al xiangqi lo que Stockfish al ajedrez: un motor de código abierto con evaluación por red neuronal, más fuerte que cualquier humano. En esta página se ejecuta directamente en tu navegador: el bot piensa en tu propio dispositivo, no en un servidor, y no hay nada que instalar. El mismo motor impulsa el tablero de análisis, donde puedes repasar jugada a jugada cualquier partida contra un bot y ver dónde se torció.